1
La pila de
monedas como los rascacielos
plateados
de Líliput
la suerte
es un funeral
-que no es
el tuyo-
junto al
río.
Él es
blanco y negro y la piba que lo sigue está en color.
Cuando
cogen
-navegando
la red cloacal sobre una alfombra-
lo único
que vemos
es una
mosca
ahogada en
agua mineral
que parece
decirnos
algo:
2
Cada tanto
es conveniente
sentarse
con el
monstruo a negociar.
Hace lo que
puede
y lo hace
bien
es su
naturaleza
al fin de
cuentas para algo es el monstruo.
Cuando se
mira en el espejo
y me ve
feliz
le habla a
su oído que tiene en mi cabeza
y
recordamos una remisería
clausurada
allá por el
1990
a la que
seguimos llamando
en algunas
pesadillas
como si
quisiéramos resucitar
-haciéndole
respiración boca a boca-
al Minotauro.
3
Pasé toda
la noche matando cucarachas para ella.
Soy de esa
clase de
héroe.
Quisiera
recuperar aquello de la brisa fresca
entrando al
monoblock
un feriado
-cualquiera-
por la
tarde.
Pero un
rastro de cucarachas aplastadas
se prolonga
-infinitamente-
entre
nosotros.
Luis
Lhooner 31-1-15