Bueno.
Ya lo
imagino: alto, rudo
y con unos
ojos
que son el
antepasado de todas las miradas.
Fuma un
tabaco especial, de los que te matan rápido.
Tose mejor
que los demás
y por él,
las mujeres irían a la guerra como hombres.
En vez de
caminar él pisa el mundo.
Pero como
este poema no es feliz
el
pistolero recorrerá
el pueblo
fantasma
absolutamente
solo
y rodeado
por desiertos infinitos.
Sabrá que
si se va morirá de sed y de locura.
Si se queda
lo matará el tedio
y la
locura.
Me la
pusiste difícil esta vez
- me dice-
mientras
mira, de reojo, el horizonte.
Y yo le
digo que sí, que así es la vida.
28-7-12