Y como
ellos no van a venir
-entonces-
barro un
poco la casa
saco la
tira de asado del freezer
limpio la
parrilla
y fumo
hasta que lleguen.
No van
apareciendo de a 1 o de a 2
y les abro
la puerta
con esa
sonrisa –tan propia-
similar a una
cirugía plástica mal hecha.
Luego
conversamos
-pelotita
que va y viene
con la que
se divierten
el par de
chinos
que juegan
al ping-pong en mi cerebro-.
Y nos
entristece el sol
bajando
por el culo
del mundo,
el ruido
del planeta
-cuando
gira-
y acomoda
su espinazo entre las sombras.
17-10-14